El proyecto se encuentra en el barrio de embajadores en un edificio de 1990 con fachada de hormigon prefabricado. Con un piso por planta de 225m2 y con un rectangulo casi perfecto por planta, tiene ventanas corridas en dos de sus laterales y una estructura de pilares de hormigon que aportan mucha libertad y amplitud a los espacios.
Decidimos partir de una tabula rasa y liberamos la planta por completo. La decision formal que organiza y divide el espacio es rotunda y radical: un gran muro de bloques de vidrio en forma de T es el encargado de generar las diferentes estancias que conforman el programa de la villa.
Conceptualmente decidimos ser radicales tambien, nos inspiramos en las grandes villas que admiramos de 1930 y generar asi una suerte de museo tematizado que pone de manifiesto que el diseno de hace 100 anos sigue siendo actual.