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LA MARTINUCA

El proyecto parte de tres premisas importantes: el azul ‘Martinuca’ tenía que estar muy presente, la calidez te hace sentir como en casa y menos ingredientes pero buenos como premisa extrapolable al interiorismo.

Decidimos tomar el azul como protagonista y asociarlo a un elemento clave del proyecto: La Barra. La entendimos desde el primer momento como un elemento reconocible en todos los posibles espacios y que funcionase de manera transversal en todas las tipologías de negocio. Tenía que funcionar como una figura escultórica con forma rotunda y sencilla donde el color funciona como un elemento unificador. La calidez que te abraza, otro elemento clave, decidimos asociarlo al espacio envolvente, donde la gama cromática de colores y tonos cálidos debería dar una imagen unificada. Las líneas contemporáneas y los materiales honestos cierran el broche a las cualidades asociadas a la calidez espacial. Y por último: menos ingredientes, pero menos se traduce a menos materiales y honestos, nada de materiales que asemejan otros. Proponemos maderas, textiles naturales, piedras, metales en bruto o lacados y pinturas.

Proponemos un juego de dualidades, los cálidos y los fríos, ver sin ser visto, la luz y la oscuridad… y en base a esta dualidad unas cualidades clave que definen el concepto núcleo. Las transparencias nos permiten insinuar situaciones, las maderas y los materiales honestos nos hablan de calidez, la luz se controla a lo largo del día y un ‘unexpected blue’ te sorprende cuando menos te lo esperas. Para que resalte el azul corporativo nos rodeamos de una grama cromática cálida y unificada en los colores contrarios, naranjas, amarillos y tierras. Formalmente encontramos líneas sencillas y contemporáneas pero con pequeñas píldoras que nos recuerdan a los restaurantes de toda la vida.

Área: 138 m2 + 75 m2 exteriores
Cliente: La Martinuca
Diseño: Plutarco
Localización: Madrid
Fotografías: Pablo Zamora

LA MARTINUCA

El proyecto parte de tres premisas importantes: el azul ‘Martinuca’ tenía que estar muy presente, la calidez te hace sentir como en casa y menos ingredientes pero buenos como premisa extrapolable al interiorismo.

Decidimos tomar el azul como protagonista y asociarlo a un elemento clave del proyecto: La Barra. La entendimos desde el primer momento como un elemento reconocible en todos los posibles espacios y que funcionase de manera transversal en todas las tipologías de negocio. Tenía que funcionar como una figura escultórica con forma rotunda y sencilla donde el color funciona como un elemento unificador. La calidez que te abraza, otro elemento clave, decidimos asociarlo al espacio envolvente, donde la gama cromática de colores y tonos cálidos debería dar una imagen unificada. Las líneas contemporáneas y los materiales honestos cierran el broche a las cualidades asociadas a la calidez espacial. Y por último: menos ingredientes, pero menos se traduce a menos materiales y honestos, nada de materiales que asemejan otros. Proponemos maderas, textiles naturales, piedras, metales en bruto o lacados y pinturas.

Proponemos un juego de dualidades, los cálidos y los fríos, ver sin ser visto, la luz y la oscuridad… y en base a esta dualidad unas cualidades clave que definen el concepto núcleo. Las transparencias nos permiten insinuar situaciones, las maderas y los materiales honestos nos hablan de calidez, la luz se controla a lo largo del día y un ‘unexpected blue’ te sorprende cuando menos te lo esperas. Para que resalte el azul corporativo nos rodeamos de una grama cromática cálida y unificada en los colores contrarios, naranjas, amarillos y tierras. Formalmente encontramos líneas sencillas y contemporáneas pero con pequeñas píldoras que nos recuerdan a los restaurantes de toda la vida.

Área: 138 m2 + 75 m2 exteriores
Cliente: La Martinuca
Diseño: Plutarco
Localización: Madrid
Fotografías: Pablo Zamora